domingo, 22 de octubre de 2017

REFLEXIONES CAROLINGIAS  (XX)

Por su forma de vestir y de peinarse, decían de aquella mujer que estaba un poco loca, pero a él le tenía loquito.

No he conseguío que el musasso séspabile. El caso é que entendí al maetro que tenía talento, pero depué maclaró, que lo que quiso desir era, que "ta lento".

Decía ser antitaurino de toda la vida, pero eso no le impedía, en ocasiones, ponerse el mundo por montera.

El amigo que quiero que conozcas es este—dijo, refiriéndose a mí—. Pero ella miró hacia el oeste.

Hasta que no lo pruebas, te piensas que la diferencia entre la miel y la hiel es solo una letra.         

Tenía toda la razón, el enamorado que a su novia le decía: Si no te quitado nada, ¿Por qué me robas el sueño?

Para no tener que llorar dos veces, pelé cebollas viendo los telediarios.

Aseguraba ser bilingüe, porque hablaba otro idioma cuando no tenía puesta la dentadura.

Desde que se jubiló, notaba que los calcetines de ejecutivo se le caían.

Cuando bato dos huevos para hacer tortilla, una pregunta me ronda la cabeza: ¿Se estarán produciendo ondas gravitacionales?

Me parece una falta de tacto, que mientras esperas a que te reciba un doctor, estés escuchando en música ambiental: "La vida breve" de Manuel de Falla.

Un enigma para el que me gustaría escuchar una explicación coherente, sería saber el motivo que le lleva a cantar, a un pájaro enjaulado.     


Fotografía de Santos Pintor Galán





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