domingo, 24 de septiembre de 2017

FRENTE AL MAR

Tengo ante mí,
un mar abierto, voluptuoso,
encrestado de plata,
grandiosa plataforma
de azules ondulantes.
Nace de su seno una fuerza
inmensa, contagiosa
que me anima a creerme poderoso
viéndole desde la playa,
en donde reposa mi alma
mal herida, llagada por el dolor acumulado
de los días inciertos.
Me asombra la humildad
con la que se tiende a mis pies
y saludo con una sonrisa
el reflejo irisado de su cara amable
bajo un sol que reverbera
juguetón en el horizonte.
Hoy, más que nunca, quisiera ser mar,
mostrarme plácido o embravecido a voluntad,
siempre seguro, como él, del enorme potencial
que atesoran sus entrañas.
Hoy, más que nunca, quisiera sumergirme
en su elemento, nadar hasta alcanzar
la costa acantilada en donde  
encontrar ¡al fin! la presencia anhelada
de una diosa que repare de mi alma, la sustancia.

Fotografía de David Dubnitskiy 
                                                            


4 comentarios:

  1. La brisa y la mar están unidos en un devenir sin límites, querido Carlos.

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  2. La mar me apasiona y cuando cierro los ojos, la brisa me advierte de su presencia y quedo embriagado ante tanta belleza.Beso al viento que me trae la brisa.

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  3. Me he mirado varias veces en el espejo y la verdad es que me encuentro muy normalito. Estaba medio dormido Jajaja. Luego, he deducido que te referías al poema y, aunque mi ego personal ha disminuido, mi ego poético ha aumentado y ¡de qué manera!. He necesitado ducharme de nuevo, esta vez con agua muy fría. Gracias, Mª Ángeles por esa palabra tan bella dedicada a mis versos. Te abrazo con cariño ¡¡¡Preciosa!!!

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