domingo, 25 de junio de 2017



ENTREGA  DE  LOS  PREMIOS  "SARMIENTO"

Fue un acto, sencillo, emotivo, lleno de contenido para cuantos recibimos el Premio y para nuestros familiares y amigos. Un galardón así, siempre resulta ser un estímulo importante para que el escritor sienta que sus poemas, esas pequeñas criaturas a las que ha dado viva, se asomen  a la observación de los ojos que los leen, de alguna manera ratificados por un Jurado que les ha concedido el marchamo de calidad a la que aspiraban.

Permitirme que me sienta moderadamente orgulloso y, a la vez, enormemente agradecido a quienes tuvieron a bien tocarme con la varita mágica de la fortuna, otorgándome un Premio, que seguramente todos los que actuamos desde octubre a junio, merecimos.

La lección final de Curso a cargo de Carlos Aganzo, director de "El Norte de Castilla",  que versó sobre la obra poética de San Juan de la Cruz y Santa Teresa fue francamente emotiva. Junto a él y dando empaque al Acto, se encontraban los excelentes poetas: Araceli Sagüillo, directora de los Viernes de Sarmiento, José María Muñoz Quirós, Antonio Piedra, Santiago Redondo y José Antonio Valle.

Las fotografías con las que acompaño este reportaje, se sienten incapaces de comunicar las emociones vividas, pero, como las había prometido, al menos así tendréis una idea de lo allí acontecido.


jueves, 22 de junio de 2017

PREMIO  "SARMIENTO"  DE POESÍA

Cécile está encantada  y, sin duda, enamorada. A mí me ocurre lo mismo. Cuando le comuniqué que pensaba escribir una novela sobre nuestros amores juveniles, se quedó un poco sorprendida y un tanto arrebolada. Pronto se tranquilizó cuando le aseguré que únicamente desvelaría aquellos pasajes románticos que me llevaron a elegirla entre todas las muchachas de su edad. Ella era mi amor, mi poesía, mi forma de entender la vida. Jamás—le dije—, he sido con nadie tan feliz como contigo y el relato de nuestros encuentros y de los poemas que te escribí, pueden ayudar a que otras parejas busquen, como nosotros, lo más elevado en una relación que no es otra cosa que el amor sublime.
Con un mohín cariñoso, me dio su aprobación y, desempolvando cartas y poemas, me puse manos a la obra hasta concluir la novela que titule: "Cécile. Amoríos y melancolías de un joven poeta".
Con ella revivo épocas pasadas, que actualizo cada vez que tengo la ocasión de exponerlas ante un público mayoritariamente juvenil.

Luego surgió aquella invitación que se consolidó, recuerdo: un 10 de febrero. Por vez primera, pude declamar mis versos en ese ámbito cultural que durante cuarenta años ha ido iluminando de versos las tardes de los viernes vallisoletanos.

Estos encuentros poéticos nacieron del empeño poético  del escritor y poeta Andrés Quintanilla Buey, durante muchos años presidente de la Academia Castellano-Leonesa de poesía, promotor de esta idea bautizada como "Los viernes del Sarmiento", que se han continuado desde su fallecimiento en 2008, bajo la dirección de su esposa, Araceli Sagüillo.

Aquella tarde los versos resonaron en la Cátedra de los grandes poetas  con efusión lírica desconocida. Cécile, en la distancia, me impulsaba a declamarlos con el mismo entusiasmo con el que fueron compuestos, y al concluir mi intervención, ayudado en mi empeño por la soprano Natalia Mota, me sentí transportado al momento justo en el que fueron imaginados, pues el azul intenso de los ojos de Cécile, es el mar sosegado por el que navego y sueño día tras día.

El Premio SARMIENTO que se me ha otorgado y por el que me siento agradecido y feliz, es fruto de la fuerza creadora de quien me lo ha inspirado: Cécile, y a su amor eternal, sentimiento que me impulsa a seguir construyendo poemas como este:

 TU PRESENCIA

Nada me conforta más que tu presencia.
No importa el lugar donde te halle.
Tanto me da que el sol dore las copas de los árboles
o que el aire gélido vaporice las palabras.
Iré a buscar las flores que te agradan
para amueblar con sus pétalos mi estancia
 y rellenar los espacios del alma
cuando no te sienta cerca.
Tu perfección me enloquece hasta transformar
los tristes recuerdos melancólicos
en sentimientos de gozosa plenitud.
Me siento fuerte al sentir
la fragilidad de tu cuerpo abrazándome.
Si algún día no pudiera besar tu boca,
besaría aquellas palabras
con que me anunciabas el amanecer,
alejando de mi mente
toda sombra de melancolía que me acecha.
Voy a rellenar los espacios del alma
con pétalos de las flores que te agradan,
para sentir tu aroma, por si una catástrofe
derribara los muros de este mundo
llevándote a donde no pudiera verte.
No importará que el Sol ya no me alumbre
ni que la noche sea eterna.
¡Llevo grabada en el alma tu presencia!




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domingo, 18 de junio de 2017



 CON LA AYUDA DEL MARQUÉS

O mejor, gracias al Palacio del Marqués de Camarena, sede del Ateneo de Cáceres, la presentación de Fábulas carolingias pudo celebrarse a una temperatura inferior a los 40 ºC existentes en el exterior del recinto. Acompañados de un puñado de valientes para los que la elevada temperatura no supuso hándicap, y que contribuyeron con sus brillantes aportaciones a que el ambiente resultara enormemente agradable, la hora y media que duró el evento, se nos pasara casi sin darnos cuenta.

Os muestro algunas fotografías de tan maravilloso encuentro, acompañadas del texto escrito que el presentador, Juan Verde Asorey, catedrático de Filosofía, compuso para la ocasión y que recibí como obsequio al finalizar el Acto.

Es para mí un honor y un placer poder presentar este libro escrito por Carlos, hermano de mi querido amigo Manuel Malillos, quien, además, lo ha ilustrado. La palabra ilustrar indica dirigir o infundir luz en algo para que resalten sus cualidades o se hagan evidentes algunas que a simple vista pasaban desapercibidas. La raíz indoeuropea leuk (luz, brillo, esplendor) está en el origen de las palabras como luz, lumbre, luna o elucubrar.

Podréis comprobar que las ilustraciones de Manolo no solo iluminan las ideas de Carlos, sino que gozan de esa capacidad del arte, de iluminación por sí solas. La portada y la contraportada del libro contienen, en tamaño reducido, las 22 pinturas que ilustran las 22 fábulas que componen el libro.

Carlos, el autor del texto, es una persona renacentista. Además de licenciado y profesor de Física y Química, es músico ( autor de letra y música de la canción ganadora en el II Festival de la Canción Testimonio Castellano-Leonesa (1989), es poeta (autor del mejor soneto para El sermón de las Siete Palabras de Valladolid (2012), es autor de relatos, cuentos y novelista (Las lamentaciones de mi primo Jeremías -2012, Cécile. Amoríos y melancolías de un joven poeta-2014-). Etc.

En 22 fábulas breves, Carlos trata sobre asuntos fundamentalmente relacionados con valores humanos de los que depende que la vida de las personas sea más justa y agradable, tales como el altruismo, la generosidad, el diálogo, la humildad, la belleza, el amor, el esfuerzo, etc.

Es capaz de situar la acción con brevedad, creo que debería decirse con graciana exquisitez, lo que no le impide, sino que casi le obliga a expresarse con un estilo límpido y muy atractivo. Escribe para el público en general, pero pensando principalmente en la adolescencia y la juventud.

Las ilustraciones de Manuel son, como ya hemos dicho, verdaderas obras de arte en sí mismas. También licenciado y profesor de Física y Química, pero con una ya larga experiencia en lo relacionado con la pintura, ya que figura en el libro Artistas extremeños contemporáneos (2002), ha ilustrado mi libro La palabra y su imagen (2015). Etc,

Podéis seguir a ambos en sus Blogs Acuarelas Malillos y Carlos Malillos Rodríguez

                                                                   Juan Verde Asorey

 

jueves, 15 de junio de 2017



AHORA, CÁCERES

Este mes de Junio ha propiciado con sus altas temperaturas, que mi comportamiento sea similar a la de una ave migratoria, viajando de aquí para allá con mi libro a cuestas, lo que me está dando la oportunidad de conocer  y relacionarme con gente maravillosa. Así, mañana, viernes, si nada ni nadie lo impide, estaré en Cáceres promocionando mi libro Fábulas carolingias, que tan buena acogida está teniendo entre el público de todas las edades, especialmente entre los docentes que ven de alto contenido moral cada una de las Fábulas y piensan en él, como segura elección para la programación lectora en sus aulas, en el próximo Curso académico.

El evento tendrá lugar, a las siete de la tarde en el Ateneo de Cáceres, actualmente ubicado en el Palacio de  Camarena, a escasos metros de la Plaza Mayor. A mi hermano Manuel, autor de las ilustraciones, y a mí, nos presentará el conocido escritor y catedrático de Filosofía, Juan Verde Asorey ¡Todo un lujo!

Espero que el Acto que reúne por vez primera a los dos hermanos que hemos confeccionado el libro, os resulte ameno. Por nuestra parte, haremos lo posible para que así sea y os invitamos a que acudáis a escucharnos. Gracias anticipadas.

 

domingo, 11 de junio de 2017


                            TARDE DE PRESENTACIÓN EN ZAMORA

En la Biblioteca Pública, tras la escultura del profesor y poeta Ignacio Sardá, que tanto hiciera por Zamora, tuvo lugar el jueves, la presentación de mi libro Fábulas carolingias. Como había prometido y en atención a los que no pudisteis estar presentes en este cultural acontecimiento, os muestro unas instantáneas del acto. Es una lástima que no pueda transmitiros la ilusión que sentí al estar de nuevo allí y tampoco disponga del audio de la magnífica intervención del profesor Julio Eguaras, ensalzando libro y autor ¡Gracias, Julio!


El no muy numeroso, pero entendido público asistente, fue una aliciente añadido para que la hora que duró el Acto se nos pasara en un suspiro. Muchas gracias a todos los que pudieron ir y también, a cuantos queriendo estar, no les fue posible acompañarnos.

jueves, 8 de junio de 2017

FÁBULAS Y RECUERDOS

Por fin, llegó el día. Hoy, a las 8,30 de la tarde, en la Biblioteca Pública de Zamora, gentilmente acompañado de Julio Eguaras, presentaremos mis Fábulas carolingias. Motivo de satisfacción y de inevitables recuerdos de tiempos pasados, cuando paseaba mi recién estrenada juventud por las calles de esa bella ciudad castellana. Ha sido inevitable que compusiera un poema, recordando aquellos momentos. A veces, la nostalgia convulsiona nuestro ser, alcanzando hasta la desgastada médula de nuestros huesos. Este es el resultado:


                
                   CANTO A ZAMORA

Vibra en silencio mi alma
cuando paseo de nuevo tus calles, Zamora.
Se despliegan ante mí,
con la pura inocencia de años atrás
edificios almibarados por el tiempo,
añoranzas de aquello que dejé en el recuerdo
con el deseo de no olvidarlo nunca.
A la sombra de los muros de San Juan,
pensé, más de una vez, deslizarme por la calle Balborraz,
como un tobogán mágico que me llevara al Duero
y en los jardines de la Marina, corrí tras el balón,
mientras el heladero esperaba paciente
a que mi padre, antes de regresar al Cubo,
me obsequiara con un delicioso cucurucho
de nata, fresa o chocolate.
Puede que sea nostalgia lo que siento o puede
que en la película de la vida, 
los momentos felices,
gocen de una eterna primavera.
Lo cierto es, que cuando recorra esta tarde Santa Clara,
sentiré el vigor juvenil y la ilusión vana
de que el tiempo se ha detenido y de que todo sigue igual,
como las crestas de la Catedral,
y caminaré, entre incertidumbres,
con mi adolescencia a cuestas                            
intentando emular, como entonces,
al intrépido Viriato.




domingo, 4 de junio de 2017


CITA EN ZAMORA

He copiado de la Programación Oficial de la XXXII Feria del Libro de Zamora, los párrafos que hacen referencia a mi presencia  en la citada Feria.
JUEVES  8 DE JUNIO
                                       20,30 h. Presentación del libro “Fábulas Carolingias”
de Carlos Malillos. Presenta: Julio Eguaras.
Biblioteca Pública del Estado.

Sí, amigos, volveré a la ciudad de mi adolescencia y de los recuerdos gratos: ¡La bella y siempre amable Zamora!

En el edificio de la Biblioteca Pública, en la que he tenido el privilegio de disertar en ocasiones anteriores, presentaré Fábulas Carolingias, ante el entendido público zamorano, que siempre ha acogido con gran entusiasmo mis publicaciones.

Por si esto fuera poco, tendré la fortuna de ser presentado Por Julio Eguaras, profesor de Lengua y Literatura en el IES María de Molina de la capital, que pertenece al Seminario Permanente de Claudio Rodríguez y que está muy involucrado en temas de Calidad Educativa, habiendo obtenido, entre otros, el Premio Nacional Giner de los Ríos, por el proyecto titulado: "Todos los caminos conducen al..LIBRO". Un gran lujo de presentador, sin duda.

Todo está dispuesto para que mi corazón, como el del potrillo que ilustra la portada de mi publicación, lata apresurado. Esta alegría quiero compartirla con todos vosotros, seguidores de mi blog, y muy especialmente con aquellos que residís en Zamora y a los que invito a escuchar en directo las razones que me han impulsado a escribir un libro de Fábulas. Será un placer veros y firmar cuantos ejemplares deseéis.

Os espero y os doy las gracias de antemano por vuestra asistencia. ¡Hasta el jueves!


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jueves, 1 de junio de 2017

PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS..." (35)

CAPÍTULO V
La Acogida
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Al traspasar el umbral del salón, me encontré con toda la familia de Daniel, haciendo de la sobremesa una charla animada. Tanto don Alfredo Casarell como su esposa Stéphanie se incorporaron de los sillones que ocupaban para saludarme. Don Alfredo me estrechó cordialmente la mano, en tanto que su esposa, de la que esperaba el mismo recibimiento, me atrajo hacia ella, besándome ambas mejillas.
―Éstas son mis hijas, Charlotte y Cécile, y ésta es a partir de ahora tu casa ―me indicó madame Stéphanie, moviendo las manos con suma delicadeza.
Charlotte, la hermana mayor, se estiró la falda antes de dirigirse hacia donde me encontraba, y me estampó dos sonoros besos, eso sí, contrayendo ligeramente las piernas al besarme, pues con tacones, me sacaba la cabeza. En cambió Cécile, un tanto ruborizada, apenas rozó sus mejillas con las mías. Este gesto fue más que suficiente para que los latidos de mi corazón se dispararan incontrolables.
Antes de sentarnos, el señor Casarell nos abandonó pretextando tener que resolver un asunto urgente en su despacho. Con una sonrisa, que parecía ser el distintivo de la familia, me deseó unas felices vacaciones y manifestó el deseo de conocer a mis padres.
―Os dejo. Soy demasiado mayor para estar entre tanta juventud ―pronunció, agitando en alto la mano derecha.
Madame Stéphanie actuó a partir de ese momento como perfecta anfitriona. Queriendo agradarme, puso a mi alcance una bombonera de cristal tallado y me ofreció tentadoramente su contenido. Imposible negarse. Instintivamente, tomé uno de los bombones y lo introduje en la boca a la espera de acontecimientos. La madre de Daniel poseía una elegancia innata, que demostraba en cada movimiento que realizaba. Sin ser llamativamente hermosa, sus ojos claros, enmarcado en un rostro de formas suaves y una melena ligeramente rubia, conferían a su cabeza aires de distinción. La delgadez del cuerpo era ostensible y se patentizaba en unas piernas largas y huesudas que permanecieron cruzadas bajo una falda a cuadros, todo el tiempo en que permaneció sentada.
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domingo, 28 de mayo de 2017

REFLEXIONES CAROLINGIAS  (XVI)

El anciano y su bastón, son un claro ejemplo de mimetismo.

Se miraron e, instintivamente, se besaron.— Lo que acabamos de hacer, no está bien—dijo, ella. —Estoy de acuerdo, nos hemos precipitado—corroboró, él. Y acto seguido continuaron besándose, para perfeccionar la técnica.

Si la simiente no te dio buen resultado, después no digas, que la palabra no te advirtió.

Creía estar solo, pero le acompañaba la soledad.

Me parece, Juan, que llamar a los bomberos por tener un simple ardor de estómago, es una exageración.

Si una mujer te tiene encantado, no le hagas "la cobra".

Cuando un vino te agrade al paladar, resulta inútil mirar la etiqueta, porque continuarás bebiendo y luego no recordarás nada.

Donde ponía el ojo, ponía la flecha. Menos en el amor.

Es seguro que "La primavera la sangre altera". De joven te salen granos y de mayor, rebrota el reuma.

Se pasó toda la vida ahorrando para tener "un buen colchón" en la vejez, y cuando la alcanzó, descubrió que era alérgico al látex.

"Esté tranquilo, el Timo le funciona estupendamente"— le aseguró el endocrino. A los pocos días le detenían por querer estafar a dos ancianos.

Cuando voy  a poner en Correos, un envío certificado, siempre me preguntan: ¿Ordinario?  No sé...yo creo que lo pido con educación.








jueves, 25 de mayo de 2017

LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                 25 de Mayo de 2017

LA GABARDINA

Las primaverales lluvias de días pasados, han traído una pequeña esperanza para el campo y un inusitado despliegue de paraguas de las más diversas formas y de los más variados colores. Puede que el cambio climático tenga algo que ver con el hecho de que apenas  se vean gabardinas, una prenda que con carácter general se usaba como paso intermedio entre el abrigo que nos protegía de los fríos inviernos y la fina camisa que nos aliviaba de los calores del estío.

Es lógico que las modas cambien y también que cambien las ideas, pero una mano invisible que mueve el marketing de los grandes almacenes, de los rotativos y de las cadenas de televisión, está empeñada en que cambiemos más deprisa, de lo que seguramente nos conviene, hacia su ideal innovador que, a toda costa, pretenden imponernos.

La evolución de las modas y del pensamiento mismo, debe ser consecuencia, a mi entender, de una maduración interior y sosegada de todos los estímulos que percibimos a diario. He dicho bien, sosegada y no machaconamente recibida a través de los medios de comunicación. Poniendo como bien supremo el valor de La Libertad, parece que todo esté permitido y que cada uno puede hacer en todo momento, lo que le venga en gana, con tal de que no atropelle la libertad de los demás, lo cual ocurre, indefectiblemente, cuando osas no compartir el criterio del dictadorcillo de la caja tonta o del periódico aquel, que después de que el equipo de sus amores pierde por 7-0, señala al árbitro como culpable de la debacle.

Oponerse desde la ética o desde la estética  a las nuevas tendencias, no es ser rancio ni anacrónico; es más bien una seña de identidad de nuestra personalidad, que no se deja arrastrar, borreguilmente, por una sociedad  que carece de puntos referenciales de calidad. Por eso, hace unos días, cuando he visto, paraguas en mano, a una treintañera enfundada en una gabardina, he percibido un toque de elegancia que no confieren otras prendas actuales y, aún a riesgo de pasar por decimonónico, me he alegrado de que tal vestimenta hubiera sido rescatada, para bien de la moda, en contraposición a la de una muchacha, que minutos después he visto paseando bajo la lluvia, con los pantalones hechos jirones. Para gustos, están los colores las modas y hasta la forma de pensar, por eso, aprovechando que soy el Director de mi propio periódico, he decidido dedicar mi primera crónica  a reivindicar el uso de la gabardina, haciendo constar, que no estoy compinchado con ningún vendedor de tales prendas; lo cual, teniendo en cuenta los tiempos que corren, confiere carácter de autenticidad a lo que he escrito.





domingo, 21 de mayo de 2017


IV PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA 
TRECIEMBRE
(José Luis Quintanilla Sagüillo)

El pasado viernes, en la Sala del BBVA de Valladolid, dentro de las jornadas poéticas que viene organizando a  lo largo del año, VIERNES DEL SARMIENTO, tuvo lugar la entrega del Premio "Treciembre" de Poesía, a la escritor ilerdense Paquita Dipego Díaz, por su libro, "Hallazgos de lobos y de mar". El jurado, compuesto por Carlos Aganzo como Presidente, Antonio Piedra, José Antonio Valle, Santiago Redondo y Araceli Sagüillo, consideró que, entre todas las obras presentadas, la de la escritora Paquita Dipego, era la que poseía mejor contenido y más elevado valor estético.

Tras agradecer la concesión del Premio, Paquita, con indudable buen gusto, nos deleitó  con un recital poético que abarcó buena parte del libro, que es un compendio de poemas de corte intimista  en el que el mar se encuentra presente en muchos de ellos.   
 
Al acabar la lectura, que fue seguida con mucha atención por parte de los asistentes, recibió el merecido galardón, junto con el unánime aplauso del público. Me uno a la enhorabuena a tan reconocida poetisa.

A continuación, os muestro dos de sus poemas, en donde queda patente su elevada calidad poética:

Lobos invisibles

Estáis ahí, os percibo, nunca me abandonasteis,
en pertinaz asalto por mi casa y mis ojos.
Hacéis de mis armarios guarida de entreactos,
escondidos en pliegues de mi falda de niña.
En sigiloso brinco, espantáis la impresora
que emborrona cuartillas con sapos y culebras.
Os veo entre las facturas, en la cuenta del banco,
descuadrando el balance, sin cálculo en destrozos.
Os metéis en mi coche y movéis el paisaje
para que no consiga salir ilesa y tiemble.
Y os coláis en mi cama, en garra despiadada
desfigurando el rostro, arañando el espanto.
Vértigo en la ausencia
Tan llena está la casa de tu ausencia
que no tiene cabida la memoria.
Tú eres la casa, madre. Tú su historia
y en mi querer, queriendo, eres presencia.

Confusa te sorprende mi inocencia
de niña que voltea en ésta noria
de vida delirante, giratoria
en anhelo del eje de tu esencia.

Y en vértigo constante se debate
mi ser en paradoja de lo humano
y giro en mi delirio y cuando giro

si estoy en lo más alto mi alma late,
sostenida en el cielo de tu mano.
Si estoy en lo más hondo… no te miro.







jueves, 18 de mayo de 2017


PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (35)

CAPÍTULO I

El Viaje

 

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En realidad Jeremías, más que primo, era un pariente lejano. No llevaba ninguno de mis dos apellidos, pero como quiera que existía un cierto parentesco entre su padre y el mío, me empezó a llamar «primo» y esta afinidad familiar y el hecho de ser mayor que yo, le otorgaba la responsabilidad de educarme, divertirme y protegerme de los demás chavales del pueblo, que no soportaban que un forastero «finolis» pudiera arrebatarles, de vez en cuando, parte de los pájaros, ranas o cangrejos que legítimamente les pertenecían.

Me guardé la carta y el «extremeño» seguía sin aparecer. Sobre los bultos y las maletas apiladas en el andén, Tinín dormitaba panza arriba; mamá y Margarita daban pequeños paseos; tata Lola velaba el sueño de mi hermano y contemplaba la creciente impaciencia de mi padre, que continuamente intentaba vislumbrar en la lejanía alguna señal de humo, mientras colocaba la mano derecha sobre las cejas, a modo de visera. Por mi mente pasaron rápidamente imágenes de ese mismo día. Recordé el madrugón, la ansiada espera del taxi, el traslado a la estación del Norte, la llegada del Correo, el viaje dirección Madrid, parando en El Pinar de Antequera, Viana, Valdestillas, Matapozuelos, Pozaldez, hasta llegar a Medina del Campo; dos horas de espera y transbordo para enlazar con el expreso procedente de Irún-Hendaya que nos había traído hasta Salamanca; ahora otra parada, un buen rato de espera, y de nuevo el trajín de subir el equipaje; eso, suponiendo que el «extremeño» no hubiera descarrilado. Elevé la vista al cielo, pidiendo al Todopoderoso que tal desastre no hubiera ocurrido. ¿Cuándo llegaríamos al pueblo?

Mis pensamientos se interrumpieron al tiempo que fueron escuchadas mis plegarias, porque un ángel con la total apariencia de mi padre nos anunció con voz desgarrada:

―¡Ya está aquí! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Coged las maletas, no vayamos a quedarnos en tierra!

No puedo contar mucho del siguiente tramo del viaje porque apenas tomé asiento me quedé profundamente dormido, y así habría pasado mucho más tiempo si no llega a ser porque el mismo ángel anunciador, ahora con la voz más contenida, me despertó indicándome:

―¡Alvarito, despierta; ya estamos en Izcala!; en diez minutos habremos llegado al pueblo. ¡Qué contento se pondrá el abuelo!

                                     
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domingo, 14 de mayo de 2017

REPORTAJE GRÁFICO

Sirviéndome del conocido dicho: "Una imagen vale más que mil palabras", os adjunto una muestra de fotografías, hechas el jueves, con motivo de la firma de ejemplares en la Feria del libro de Valladolid.

Es una manera de haceros partícipes del acontecimiento, a quienes por diversos motivos, no pudisteis asistir.